Brindando por el mundo

 

Durante años viajé a Líbano por motivos laborales.

 

El sistema de trabajo siempre era el mismo, un comercial de zona de la compañía me recogía a primera hora y visitábamos a todos sus clientes.

 

La voluntad de trabajar de los libaneses es inagotable, en mi opinión esto hace que detrás de cualquier operación importante en África y Oriente Medio siempre esté un libanés detrás.

 

En una de las primeras visitas se me ofreció café árabe, que es amargo y áspero. Como no me gustó me lo bebí rápido ya que me parecía descortés dejarlo.

 

En todo el mundo árabe, es tradicional que el anfitrión vuelva a llenar la taza del invitado hasta que indique amablemente que el invitado ha terminado.

 

Es importante tomar nota de este detalle, si no queréis una sobredosis de cafeína.

 

 

 

A pesar de la indigestión por ingesta de café guardo un gran recuerdo de Líbano y en particular de  Beirut. Un lugar, de contrastes, dónde es perfectamente posible estar por la mañana tomando un café árabe (o varios) al lado del cuartel general Hezbollah y acabar tomando una copa (o varias) en el Skybar Beirut clasificado como el mejor bar del mundo en 2009.

 

 

 

Brindemos con café,  una copa o con lo que nos apetezca, el objetivo siempre será el mismo celebrar un momento compartido.

 

 

Pronto sin darnos cuenta volveremos a brindar!