Un día en Ronda (qué hacer, dónde comer y un hotel recomendado)

Un dia en Ronda

A escasos 100 kilómetros de Málaga, a esta ciudad histórica y milenaria – por cierto, es de las más antiguas de España – hay que llegar con ganas de dejarse llevar. Es coqueta, abierta, espontánea. Solo entrar, te seduce. Empiezas a caminar y allí pasa el tiempo rápido, todo fluye; es tan bonita que no puedes dejar de mirar a un lado y a otro. Por algo es el tercer destino más visitado de Andalucía. Para pasar un día en Ronda y que todo salga perfecto, te proponemos 10 recomendaciones:

Llegada a Ronda desde el aire

Pasamos un día en Ronda durante nuestra ruta de los Pueblos Blancos. Nos hubieramos quedado toda la vida. Te sientes muy a gusto. Nos dinos una vuelta por la zona y nos pareció asombroso cómo viven allí la tradición taurina y lo mucho que aman a los animales. El paisaje tiene una fuerza increible. ¡Y como se come! *


9h
Hacer la ruta 366

No nos gustaría que llegarás a Ronda por el camino fácil. Elige la A-366. Nada que ver con la famosa americana ruta 66. Y si es ya estás en la A-367, da la vuelta y recorre una carretera de montaña preciosa que cruza de Coín a Ronda a través de la Sierra de las Nieves. Majestuosa. Imponente. Se hace en una hora aproximadamente. Los típicos paisajes mediterráneos de la serranía, salpicada de dehesas de encinas y alcornoques, donde descansan los toros bravos y los caballos de pura raza. El campo en estado puro.

10h
El Puente Nuevo es imprescindible

La llegada por carretera a Ronda es un placer. Eso sí, ten en cuenta que estamos hablando de un lugar eminentemente turístico, sobre todo en temporada alta. Si no hay mucha gente, lo aconsejable es aparcar por la zona de las calles San José, Sevilla o Molino y luego dedicarle el día a tus piernas paseando por el centro peatonal de Ronda. Como dijo uno, lo primero es lo principal: hay que dirigirse a primera hora al Puente Nuevo, levantado por el arquitecto Martín de Aldehuela en 1793 que une la Ronda vieja con la moderna, para asomarse a uno de sus balcones y admirar desde sus imponentes 100 metros. Si estás un día en Ronda, conocer este puente es una apuesta ineludible.

11.30h
Un paseo por el casco antiguo

A partir de aquí hay que caminar, observar y respirar hondo. Dejarse envolver por el encanto de las callejuelas sinuosas de Ronda. La piedra y el hierro de forja se mezclan de una manera sublime. Desde la ciudad musulmana, declarada reino independiente hace mil años, con la casa del Gigante, un palacio nazarí perfectamente conservado del siglo XIV al alminar de San Sebastián, el arco de Felipe V o el palacio del Rey Moro, un edificio de estilo neomudéjar decisivo en la defensa de la ciudad y posterior reconquista de España. Desde allí se puede visitar la Mina, una fortaleza excavada en la roca – desciendo una larga escalinata – donde encarcelaban a los esclavos cristianos.

11.30
La duquesa de Parcent

Fue una figura esencial en lo que es hoy el aire señorial del centro de Ronda. Era malaguña y se enamoró de Ronda en unas vacaciones. El Jardín que fue diseñado por encargo suyo, donde se combinó la influencia del clásico jardín hispanomusulmán con el diseño geométrico del jardín francés y desde donde se contempla el Parque Natural Sierra de las Nieves. Tiene una plaza con su nombre.

12h
El mundo de toro

Ronda respira vida taurina por sus cuatro costados. La plaza de toros es una de las visitas necesarias para entender su idiosincrasia. La Real Maestranza de Caballería de Ronda fue fundada por Felipe II en 1573 y la plaza, inaugurada en 1785, es una de las más antiguas y su arquitectura es de una enorme belleza visual. Guste o no la tauromaquia, la Plaza de Toros es parte de la historia de la ciudad. Y si vas a pasar un día en Ronda, no puede faltar. Para comprender algo más este mundo y su cultura, es muy aconsejable realizar una breve escapada con reservatauro, una ganadería de ejemplares Miura y caballos, propiedad del torero Tejada. Son dos horas donde te sumerges en la vida del toro, desde que nacen hasta que salen al ruedo.

13.30h
Rabo de toro y vino

Hay un momento en que vale la pena hacer una parada y sentarse en una mesa a comer como dios manda. Recargar energías en prioritario. La oferta gastronómica en Ronda es muy variada. Sin embargo, nos gustaría hacer una sugerencia especial: probar el rabo de toro en el mesón Pedro Romero (Virgen de la Paz, 18). Espectacular. Y si no te gusta la carne, la perdiz y las migas serranas no tiene desperdicio. Todo un clásico en la zona. Además, la carta de vinos no se queda atrás, especialmente las referencias de los vinos de la Serranía.

16h
Paseo por la Alameda del Tajo

Después de comer, se agradece una caminata tranquila para hacer la digestión. La Alameda de Tajo está muy cerca. De hecho, casi todo está muy cerca en Ronda. El parque está formado por 5 avenidas cubiertas de árboles que desembocan en una serie de balcones con unas vistas formidables a la Hoya del Tajo y la Serranía de Ronda. Este parque es muy conocido y data de principios del siglo XIX y es de estilo árabe mediterráneo, sus jardines se caracteriza por la ausencia de césped y la presencia de setos, árboles, arbustos y plantas. Uno de los balcones lo llaman “Balcón del Coño” (no es broma), a causa de la expresión que sueltan los que se asoman a él al percatarse de la impresionante altura.

18h
Cuna de bandoleros

Si te acuerdas de la mítica serie de “Curro Jiménez”, te sonará este museo de vuelta hacia el centro de Ronda. Consta de 5 salas y te conduce hacia la historia de esta tradición en Andalucía. Es muy interesante. Muestra los nombres más destacados de aquella época como El Tragabuches o El Pernales, las armas que utilizaban y explican algunas de las hazañas más llamativas. En total, 1316 piezas. La entrada cuesta 3,75€.

20h
El Puente y los baños árabes

Está claro que los árabes dejaron huella a su paso por esta preciosa ciudad. Le imprimieron belleza y personalidad. Y uno de los ejemplos mejor conservados son las termas, ubicados a las puertas de la ciudad, en la confluencia del río Guadalevín y el arroyo de la Culebra. Estos antiguos baños se levantaron en el siglo XIII y estuvieron en uso más de 300 años. Se dividen, al estilo romano, en el baño frío, el templado y el caliente. La poca dedicación al aseo personal de los cristianos obligó a reconvertirlos más tarde en fábrica de curtido de pieles.

21h
Cena en Tragatá


Ya al anochecer, un excelente opción es cenar cerca del Puente Nuevo. En el Tragatá, un gastrobar donde tapear es una delicia: salmón marinado, gazpacho de remolacha, bocata de calamares, carrillada, queso y sardina ahumada, solomillo, ceviche de corvina, mollejas a la brasa con emulsión de yema de huevo. Por cierto, detrás del Tragatá se encuentra el Bardal, restaurante del chef Benito Gómez, que en 2020 ha conseguido la segunda Estrella Michelín (ahora cerrado a causa de la epidemia).

23h
Paseo nocturno por el Tajo de Ronda

Después de cenar, hay que contemplar uno de las noches más bonitas de Málaga: el Tajo de Ronda. Tanto en la caída del sol como en la noche iluminada, las vistas desde el fondo del Tajo exponen a una Ronda que queda atrapada bajo el misterio de la tenue luz que se apaga, el tono anaranjado invade todos los misterios. Es una maravilla para las almas sensibles.

24h
Dormir en el Hotel Reina Victoria

Si quieres pasar un día en Ronda y buscas un hotel dónde alojarte en la ciudad, aquí tienes uno muy recomendable. Pertenece a la cadena Catalonia. Las vistas a la sierra son alucinantes, es muy bonito y tranquilo. Lo aconsejan para familias, por cierto. No podemos poner ningún pero. La habitación era grande y cómoda, dispone de una piscina desbordante (ideal para verano) y las vistas del spa te dejan boquiabierto. Es sin duda nuestra recomendación.