Llegada a China, el imperio mas grande del mundo

Nuestra mayor objetivo es aportar a nuestros clientes momentos únicos que perduren en su memoria. Dada la limitación de movimientos. Creamos la sección 15 experiencias vividas para 15 días de confinamiento. No solo para entrener sino para recordar que la normalidad volverá pronto y que podremos volver viajar el mundo como siempre lo hemos hecho.
El 22 de octubre de 2017. Cumplía uno de mis sueños como viajero apasionado, partíamos hacia China.
Fue un viaje organizado de una semana para otra debido a una oportunidad que nos surgió y no quisimos dejar escapar. Tuvimos que gestionar un visado con urgencia, nuestra sorpresa fue que, al llegar al centro de emisión de visados, no estaban concediendo prácticamente visados para la semana de nuestro viaje debido a la celebración del Congreso del Partido Comunista. Teníamos todo reservado, vuelos, hoteles, vuelos internos, transfers… Total que a pesar de las pocas probabilidades decidí hacer la solicitud. Desconozco los motivos pero nuestro visado fue emitido y la madrugada del 23 desembarcábamos en el Aeropuerto Internacional de Pekín.
Por incultura, desconocimiento, o ceguera occidental, tenía en mente una ciudad sucia, de estilo constructivo comunista, anticuada… En fin, como un Berlín, pero versión China. Pero solo en el recorrido del aeropuerto al hotel percibí que aquel país iba a ser la potencia mundial número 1 en un corto plazo si no lo era ya. Evidentemente la celebración del Congreso, ayudaba. Impolutismo, un policía voluntario uniformado cada 15 metros, banderas rojas por todas partes y al ser dos turistas en una marea de funcionarios, recibimos prácticamente un trato diplomático.
Evidentemente soy consciente que fue excepcional y que el día a día en Pekín se que distinto por posteriores ocasiones, pero lo que quedo latente, fue su capacidad única de gestión, de administración perfecta, de organización. Sin olvidar que hablamos de una ciudad con 21 millones de habitantes y de un país de 1300 millones. Esta capacidad es la que les permitirá superar cualquier ataque, incluso la de un virus pandémico.
En estos momentos de incertidumbre, siempre hay certezas. Y la certeza es que China será la primera potencia mundial, el coronavirus pasará y yo podré volver a degustar el mejor pato laqueado del mundo en Quanjude. Mi restaurante favorito de Pekín y que tiene hasta su propio refrán, “los que no han visitado la Gran Muralla no son hombres verdaderos, y los que no han probado el pato laqueado de Quanjude son dignos de lástima”.