Viajar a Mallorca: 11 experiencias imprescindibles

Experiencias para viajar a Mallorca

Es la isla más grande de las Islas Baleares. Sin embargo es casi tres veces menor que Navarra, con 100 kilómetros de norte a sur y 70 de este a oeste. En ese sentido, puedes recorrer la isla de punta a punta en un día. Con pocos días puedes llevarte una sensación bastante completa de la vida en la isla. De todos modos, nuestro objetivo es que tengas las mejores recomendaciones para viajar a Mallorca y que se conviertan en las experiencias más auténticas que sea posible, que lo vivas al máximo, que no te pierdas ninguna de las vivencias que hacen de esta isla una de las más apetecibles del planeta. Queremos que conozcas sus calas, por supuesto, pero también su interior rural, lo bien que se come o incluso su interesante historia. 


  1. La Travesía en Velero
  2. El centro histórico de Palma
  3. Mis 5 calas preferidas
  4. Sa Dragonera
  5. Qué comer en Mallorca
  6. Ruta por los pueblos del interior
  7. Puesta de sol en Serra Tramontana
  8. Cata de vino en Binissalem
  9. Cena con dos estrellas Michelin
  10. Copas y puesta de sol en Cala Foradada
  11. Un hotel con encanto

Hacer la travesía en velero

Si te gusta el mar, la aventura y no te mareas, esta aventura es una elección que no puedes dejar escapar. Cada vez más clientes se animan a zarpar desde Barcelona o Valencia y navegar durante un día hasta cualquiera de los puertos de Mallorca, al norte de Menorca, o, en general, a las Islas Baleares. Es verdad que puedes coger un vuelo barato (hay mucha disponibilidad y un billete a Palma te puede salir por menos de 50€ ida y vuelta) y luego allí alquilar un velero, si es lo que te apetece.

Sin embargo, el plan de hacer la travesía desde varios lugares en la costa de la península hasta Mallorca es muy recomendable. Dependiendo del tipo de embarcación con el que hagas la travesía -a vela o a motor- el viaje puede alargarse hasta 20 horas. Hay muchas ofertas de charters en Barcelona o Valencia que puedes contratar. Izar las velas, escuchar el silencio del mar abierto y el oleaje por la noche, descubrir calas imposibles o comerse una paella a bordo, son vivencias irrepetibles.

Pasear por el centro histórico de Palma

Sea como sea, por aire o por mar, ya hemos llegado a la capital de Mallorca, Palma, ahora toca disfrutar de la isla al máximo. Lo ideal es alquiler de un coche durante los días de estancia (al día un coche económico puede costar unos 15€). Y nada, a explorar Mallorca. De todos modos, no podemos olvidar su capital, puesto que hay muchas cosas interesantes y que te dan una perspectiva histórica y cultural de la isla. Palma es un buen lugar para iniciar un viaje a Mallorca.

Vamos a conocer el corazón histórico de Palma. Vamos a darnos un paseo. Hay que advertir que es una ciudad que te atrapa.  El centro de la ciudad es un conjunto de calles estrechas que se pierden entre los muros de antiguas edificaciones. Al pasear entre sus callejuelas, el visitante puede respirar su historia y cultura al instante: la impresionante Catedral góticahay que destacar que Gaudí dirigió las reformas de la Catedral a principios del s.XX y que su estilo se ve en muchos detalles del interior -, la Lonja de los mercaderes, la Amudaina y el Castell de Bellver son indispensables.

Para conocer bien Palma, es fundamental caminar. Vale la pena alcanzar la Plaza Mayor a través de sus calles, donde se ocultan palacetes y varios patios construidos entre el siglo XV y el XVII, verdaderos testigos emblemáticos de la arquitectura civil de la ciudad.

Vuelta a la isla en 5 calas

Es imposible dar un consejo sobre Mallorca que no incluya alguna de sus calas. Es su esencia más incondicional. Su litoral cuenta con más de 300 calas y playas. Las hay para todos los gustos, de arena blanca, de piedras, familiares, salvajes, nudistas, para practicar el surf, para puestas de sol… Pero si tuviera que elegir cinco, serían las que siguen:

En la parte oeste de la isla, escondida entre enormes acantilados y un bosque encontraréis la Cala Deià. Cuenta con piscinas naturales (ideal para viajar con niños) y el agua es cristalina; si vamos hacia el sur encontramos dos que son de lo mejorcito de la isla: Es Trenc y Playa de Ses Covetes.

En la parte este, podemos encontrar una de las calas más agradables y cómodas de la isla, Cala Varques. Virgen. Muy mediterránea. cuenta con arenas muy blancas y el agua es clara y cristalina, una verdadera belleza rodeada por pinares a los lados y por la parte trasera; y, por último, la icónica playa de Formentor, cerca de Pollença, muy fácil de llegar.

Sa Dragonera en catamarán

La verdad es que muy poca gente habla de este maravilloso islote a 700 metros de la costa oeste de Mallorca. Hay que ir sí o sí. Se cree que su nombre procede de Traco-traconis (traconaria, Dragonera). Significa «hendidura en la tierra, pasos subterráneos» haciendo referencia a la hendidura con agua dulce en una cueva de la isla, y no, como se suele pensar, a «Dragones» (nombre que se da a las lagartijas en Baleares).

Esta tierra fue bandera y símbolo de los primeros movimientos ecologistas en los años 70. Ahora la isla de Sa Dragonera es un pequeño paraíso. Para llegar, muy fácil: por mar. Sin embargo, si puedes elegir el catamarán desde Andratx es una excursión que tiene mucha gracia. Divertido si vas con un grupo de amigos.

Qué comer en Mallorca

La comida es uno de los mejores recuerdos que uno se lleva de la isla. Se te queda grabado en el estómago. La variedad es sorprendente y se come bien a todas horas. Para empezar la famosa ensaimada (del catalán ensaïmada, de saïm, manteca de cerdo). Nadie se va de la isla sin una ensaimada bajo el brazo. Existen todo tipo de rellenos (crema, chocolate y hasta sobrasada, otro de los productos deliciosos de la isla).

El frit mallorquí, la leche de almendra, los bunyols, la coca de verduras o los Robiols son otras delicias mallorquinas. Y si hablamos de platos con tradición, no podemos olvidarnos del pa amb oli o el Tumbet, ese delicioso plato elaborado con patatas, berenjenas y tomates. Si estás en Palma, El Mercat de l’Olivar, ubicado en pleno centro histórico, alberga algunos de los mejores puestos de frutas, verduras, carnes, aves, pescados, mariscos, quesos y embutidos.

Una sugerencia también a considerar son sus llonguets, un panecillo típico mallorquín -se distingue por su forma ovalada- que hace las delicias de los aficionados a los bocadillos. El relleno es a gusto del consumidor. En muchos bares de la isla los hacen riquísimos. Trempó, jamón serrado serrano con mozzarela, camallot, queso o pollo son algunas de sus variedades.

Pueblos del Interior

No nos cansaremos de repetir que la esencia de la isla (como pasa en la mayoría de los lugares) está en su corazón, en el interior. Hay más vida después de las calas. Vale la pena hacer La Ruta de “LLogarets” (Son aquellos pueblos o aldeas con encanto que no disponen de ayuntamiento debido a su pequeña población) entre los pueblos de Inca a Orient. Al final acabas haciendo unos 25 kilómetros. Aquí encontraremos el sonido del viento, del cencerro de las ovejas y vacas y el olor a campo.

La carretera que proponemos discurre por Selva, como municipio de referencia al que pertenecen este grupo de pueblos: Caimari, Moscari, Biniamar y Binibona, llogarets con mucho encanto en los que reina el silencio y la tranquilidad. Son zonas donde se conserva la forma de vida tradicional. Personas que todavía se dedican a la agricultura, la ganadería y al mundo rural.

Cata del vino en Binissalem

Ah, y siguiendo por el interior, no podemos olvidarnos del vino, muy apreciado entre los conocedores de este mundo. En Mallorca existen dos denominaciones de origen: la de Binissalem y la de Pla Llevant. La que más suena es la DO Binissalem-Mallorca. hay que mencionar lo mucho que ha evolucionado en los últimos años (hay cerca de 70 bodegas). Una de las rutas, catas y degustaciones con más fama es la de Binissalem, entre Santa María del Camí y Santa Eugenia.

Es un paisaje muy aconsejable, cuyo recorrido atraviesa viñedos, bodegas y pueblecitos con mucho encanto. Merece la pena detenerse y catar alguno de sus vinos. La conocida bodega Ferrer o la pequeña bodega familiar Butxet, donde se cultivan Merlot, Cabernet y Syrah, son buenos ejemplos y serían nuestra sugerencia. Butxet está situada muy cerca del parque natural de S´Albufera y a la costa, lo que hace que el sabor de sus caldos sea tan especial.

Caminata por Serra de Tramontana

Una de las zonas más bonitas de Mallorca están al norte. Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, las montañas del norte tienen impresionantes acantilados cubiertos de verde que se hunden en aguas turquesas. Te quedas hipnotizado al instante.

Para los que les fascine la naturaleza, el aire libre y las caminatas, están en el lugar adecuado: 83 kilómetros que van desde Andratx a Pollença – de poniente a levante – se puede palpar la historia más auténtica de Mallorca. El olor a romero, el vuelo del Buitre Negro, los encinares y los pinos, los pueblecitos como Biniaraix, Binibassí o Deià, las calas salvajes, los muretes de piedra seca, los acantilados escarpados. Es todo un reto.

Cena con dos estrellas Michelin

En nuestros viajes y escapadas nunca puede faltar una experiencia dedicada al paladar. O lo que es lo mismo, sentarse en la mesa de un buen restaurante siempre es un placer para los sentidos. Y pensamos que el restaurante Maca de Castro (en Port d´Alcudia, norte de la isla) sin duda, es una decisión original y acertada. Solo hay que decir que su chef, Macarena de Castro, es la primera mujer de Mallorca en conseguir una estrella Michelin. Sin duda una de las mejores cocineras españolas.

Lo interesante de este restaurante es que en sus platos se transmite con mucha fidelidad el sabor mallorquín. Todo el producto es local, de rabiosa temporada. Desde la sepia con la que hace el caldo del aperitivo, el pescado fresco (el gallo de San Pedro es brutal), los erizos o el frito de cordero. Por cierto, acaban de abrir otro restaurante llamado Andana, situado en la antigua estación de tren de Palma de Mallorca, con platos sencillos procedentes del huerta de Sa Pobla.

Puesta de Sol en Cala Foradada

Para ponerle la guinda a tu viaje a Mallorca, te recomiendo acercarte al chiringuito Mirador de sa Foradada, en Deià, en el kilómetro 65 de la carretera de Valldemossa, y gozar de una de las puestas de sol más románticas que existen. Sa Foradada es una roca que se adentra en el mar y que tiene un pequeño agujero. A veces, cuando el sol se oculta, los últimos rayos se filtran produciendo un efecto curiosísimo. Aparte de eso, es un sitio donde se puede tomar alguna tapa, se sirven mojitos y se pincha música hasta bien entrada la noche. Es el mejor remate final.

El mejor hotel con encanto

Y después de tanta emoción, toca descansar un poco. Como sabrás, es una de las partes que más nos gustan: buscar buenos hoteles para nuestros clientes. Aquí tienes un ejemplo de hoteles con encanto en Menorca que seleccionamos hace dos semanas. Hoteles con un toque personal, pequeños, íntimos y que cuiden la atención al máximo. La verdad es que hay muchos, pero nos fascina especialmente el Es Petit Hotel de Valldemossa.

Los motivos de esta elección son numerosos. Para empezar, está situado en uno de los pueblos más bonitos de Mallorca y de España. Una maravilla. En un frondoso valle del noroeste, este pueblecito con sus monasterio de la Cartuja y sus sinuosas calles de piedra es visita obligada. Es Petit Hotel tiene una excelente reputación de los viajeros que se han hospedado en sus habitaciones: en Google lo puntúan con un 4,8 de 5 y en Booking le ponen un 9,5 de 10. Vamos, que no te fallará.

Por Pedro y Christian, fundadores de Humboldt Society

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